La internación domiciliaria en el país cobró un rol importante a partir del 2006. Desde esa fecha esta metodología se ha duplicado por el aumento de enfermedades crónicas, una mayor expectativa de vida y la falta de camas en el sistema. Así, Argentina se suma a la tendencia mundial, que encuentra a los Estados Unidos como el referente, con más de 2.000 empresas que desempeñan lo que allí se denomina home care.
Sin embargo, la resolución que permite la internación domiciliaria en la provincia de Neuquén, emitida por el Ministerio de Salud, genera, en principio, más dudas que certezas. No porque se la pueda considerar inecesaria o insuficiente, sino que llega en momentos en que el Sistema Público padece una agonía sin mejoras. Y con un presente en el que las autoridades no se cansan de mencionar que “la falta de recurso humano es un enorme dolor de cabeza”.
En este contexto, es casi poco probable que un centro de salud (al menos público) solicite la habilitación, ya para ello es requisito sine qua non conformar un equipo multidisciplinario con movilidad y disponibilidad horaria, requisitos bastantes ajenos a la actualidad. Pero a esto se le suman iniciativas anteriores sin buenos resultados, caso Hospital Heller, y las opiniones de referentes del sistema, quines declaran que la medida es buena pero a la vez “irrealizable”, al menos en el presente.
Planteadas así las cosas no sería descabellado pensar que la norma no quedará más que en eso. Porque en la práctica sólo servirá para llenar el “vacío legal” existente en la regulación de un sistema que no sorprende y que se lleva a cabo desde hace ya un tiempo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario