martes, 9 de marzo de 2010

Analía, la chofer del Ko-Ko


“Amo los fierros y manejar es una de mis grandes pasiones. Por eso estoy sentada en este micro”. Con esta frase Analía Jaurena se presenta ante la sociedad y ante cada sorprendido al verla sentada frente al volante de un colectivo. Sin embargo, la mayoría ya la conoce. Y de sobra.
Se trata de la única mujer chofer de la empresa Ko-Ko (y una de las pocas del país en el rubro), quien desde hace más de una década une diariamente a la provincia de Neuquén con la de Río Negro. Y viceversa.
Con un pantalón azul oscuro -tirando a negro-, camisa celeste, lentes y una sonrisa envidiable, Analía dialoga con varios pasajeros de forma interrumpida, pero siempre sin descuidar su trabajo.
Tranquila ante las imprudencias de los conductores valletanos, desprende tickets de colores diversos, se muestra amable ante cada consulta de los pasajeros, agradece la compañía y se presta para los flashes. También declara que el volante es algo especial en su vida. "Lo que hago me produce una gran fogosidad", desliza y completa "lo que hago me encata".
Destaca, además, que en el año del bicentenario cumplirá 14 años al mando de una de las unidades de la empresa de transporte de pasajeros de la región, por lo que dice que "son muchos años, todos ellos de un gran orgullo”. Es que siempre, directa o indirectamente, estuvo ligada al manejo. Sea en las flotas de camiones de su padre o subida en los colectivos. “Esto es lo mío”, dice entre sonrisa mientras le aplica un fuerte abrazo de manos al volante que, de forma incondicional, pareciera responderle con un guiño.
El viaje sigue. Tan placentero como los días de Analía en un micro. Y así lo seguirá siendo durante mucho tiempo, reconoce. Porque si bien es una mujer reconocida por su trayectoria y labor, no por ello quiere dejar de ser ejemplo. Y seguir siendo "la" chofer, como le gusta que le digan.

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