Cuenta la historia que, no hace mucho tiempo atrás, tres ciudadanos radicados en Neuquén capital se reunieron afuera de sus viviendas con el fin de ponerle nombre a la calle en la que habitaban. Ésta, hasta ese entonces, no tenía denominación, numeración ni apodo alguno.
La misma leyenda indica que los tres provenían de La Plata. Dos de ellos escogieron la ciudad de las diagonales para seguir sus estudios universitarios. El tercero, era un hijo de la capital de la provincia de Buenos Aires. Dato no menor, debido a que su amor por los colores rojo y blanco fue primordial para que hoy esta calle de la Patagonia reciba un nombre llamativo e inédito en el país: Estudiantes de La Plata.
Aunque parezca broma, no lo es. Si bien todavía no cuenta con la aprobación definitiva del Concejo Deliberante neuquino -por la aparente inclusión, en su momento, de un concejal allegado a los colores “triperos”-, la pequeña cortada neuquina posee el cartel con su respectiva numeración.
Su denominación, además, ya figura en Catastro y quienes allí residen lo hacen bajo éste domicilio. Es por eso que los vecinos reciben sus servicios y correspondencias bajo el nombre Estudiantes de La Plata.
Los comentarios sobre esta historia también detallan que debido a la casualidad de los allí reunidos y su relación directa con la capital de la provincia de Buenos Aires, La Plata fue el primer nombre sugerido. Pero a él le siguieron un sinnúmero de acompañantes, aunque nada ni nadie pudo con el amor por lo colores "pinchas". Así es como el último campeón de la Copa Libertadores de América tiene estampado su sello en el sur argentino.
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