miércoles, 13 de enero de 2010

A la espera de turistas


En cada rincón del mundo existen historias escondidas que merecen contarse. Están las interesantes, alegres, llamativas y las tristes. Pero también las denominadas de color. Un caso testigo de esto sucede con un hombre de edad avanzada que, desde hace años, vive del turismo que arriba al Uruguay. Con un pasado olvidado, un presente crudo y un futuro poco alentador, el hombre vive gran parte de sus días en Cabo Polonio, nordeste de Uruguay, sentado en una silla plástica fuera de su vivienda a la espera de la llegada de visitantes.
Tras aceptar cordialmente una fotografía, afirma que se reconoce como "el zorro" del pequeño poblado. Hombre de pocas palabras y figura estampa, agradece la compañía de los extranjeros e inmediatamente desprende una única oración de sus labios agrietados producto del sol: "Vivimos por ustedes, por lo que nos dejan todos los días. Gracias".
Esta pequeña comunicación es lo suficiente como para entender su paciencia, que por momentos se transforma en pesadumbre. Porque más allá de que él no lo exprese, esa es su relaidad.

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