martes, 12 de enero de 2010

El encanto de Cabo Polonio




Paraiso total. Tranquilidad plena. Viaje placentero. Aire puro. Sitio extravagante. Pueblo único. Éstas son algunas de las sensaciones que se manifiestan cuando se visita el nordeste de Uruguay, más precisamente el poblado de Cabo Polonio, en el departamento de Rocha.
Considerado uno de los paraísos más exorbitantes del país, ofrece una gran variedad de placenteras playas con arena dorada y un mar inigualable. Asimismo, presenta un contexto decorado con precarias construcciones, donde el tronco, la madera y la chapa son los materiales que predominan. Todas caracterísitcas que lo dsitingue del resto de las localidades uruguayas.
Al lugar, según información bindada por la ofina de prensa, arriba el 80 por ciento de los extranjeros que visitan anuelamente el Uruguay. En su mayoría, quienes pretenden ver cómo se vive en esta aldea de pescadores, que con el paso de los años fue aggiornando su fisonomía y sumó pobladores, muchos de ellos artesanos.
Para acceder al pequeño poblado hay que viajar en automóvil o en buses hasta la entrada al balneario. Allí, dos son las opciones para arribar a sus playas: caminar sobre la arena los más de 5 kilómetros que la separan de la ruta o acceder por medio de jeeps y camiones que realizan la travesía, opción que cuesta alrededor de 50 pesos locales y que termina transformándose en un viaje inolvidable.
Ya en su interior, todo es placer, desde su gente hasta la pausada compañía del agua.

Todo un sueño
Lo que comenzó siendo una pequeña aldea de pescadores, hoy, gracias a la visita de turistas, se convirtió en un atractivo de explotación pura y, por ende, una de las principales fuentes de ingreso económico para sus habitantes.
Cabo Polonio se encuentra a 150 kilómetros de Punta del Este y a 264 de la capital, Montevideo. Ubicación que lo enfrenta a tres pequeñas islas donde reside una colonia estable de lobos marinos, llamadas La Encantada, El Islote y La Rasa.
El lugar se destaca por sus extensas playas, su agua, los puestos de artesanos, el cálido recibimiento de sus pobladores y lo poco organizado, cosas que lo diferencian del resto y lo transforman en un sitio perfecto para pasar una jornada soñada, desde la mañana hasta que desaparece el sol. La presencia de la luna viste al pueblo de velas y faroles, que permanecen hasta altas horas de la madrugada.
Una de sus particularidades es que la mayoría de las viviendas no tienen energía eléctrica ni agua corriente, por lo que los ritmos y tareas de sus habitantes son marcados por la luz solar.
“Lo único que no tiene precio en este país es la hospitalidad con que te recibe la gente que vive en Cabo Polonio”, remarcan los propios uruguayos. Y es así. Para comprobarlo sólo basta con recorrerlo y meterse en la historia, en su historia.
Así presentado, Cabo Polonio no deja de ser uno de esos sitios en el mundo que encanta y relaja a todo aquel que elige visitarlo. A tal punto que muchos optaron quedarse para siempre.

1 comentario:

  1. Anónimo13/3/10

    Qué lugar hermoso Cabo Polonio y qué lindo haberlo conocido con vos... Me llevaste por unos mintuos de nuevo a la paz de ese lugar !!!

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