Las inauguraciones del hospital Plottier, la nueva guardia del Castro Rendón y el centro de salud Amafuerte forman parte de la extensa deuda que la actual gestión tiene en materia de Salud. Lista que se completa con la falta de políticas públicas, ausencia recurrente de insumos y medicamentos, escasez de profesionales, achicamiento del gasto e inconvenientes edilicios en la mayoría de los hospitales del interior provincial.
Todas problemáticas que mantienen en vilo a pacientes, familiares, médicos y localidades enteras. Pero que también generan bronca. Más, cuando se incumplen compromisos o se intentan eludir responsabilidades directas.
El ministro Daniel Vincent aclara que las postergaciones se deben a “cuestiones mínimas de último momento” y trata de transmitir tranquilidad afirmando que “abrirán en los próximos días”. Sin embargo, hay quienes descreen ante tanta promesa y aseguran que los edificios comenzarán a funcionar una vez que esté el recurso humano óptimo para hacerlo. Algo que hoy parece lejano. Además, critican al titular del área por considerarlo “un improvisado”, por no saber cómo poner en marcha obras que fueron terminadas hace años y por no enfrentar el problema con acciones concretas.
Los días pasan y las soluciones aguardan. Los pacientes reclaman y los profesionales no saben cómo responder. Mientras, el Ministerio responde con desatinos que no hacen más que agudizar la dolorosa enfermedad que padece el sistema público de Salud, el mismo que tiempo atrás fue ejemplo a nivel país.
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Por qué está tan firme en su puesto Vincent? Cuál es el problema en Salud, falta de presupuesto o uso deficiente del que tiene???
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